ÍndiceÍndice  CalendarioCalendario  FAQFAQ  BuscarBuscar  MiembrosMiembros  Grupos de UsuariosGrupos de Usuarios  RegistrarseRegistrarse  Conectarse  

Comparte | 
 

 Materialismo histórico y lucha de clases del Grupo de Propaganda Marxista

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo 
AutorMensaje
bloquemarxista



Mensajes : 4
Fecha de inscripción : 12/01/2011

MensajeTema: Materialismo histórico y lucha de clases del Grupo de Propaganda Marxista   Sáb Mar 26, 2011 10:22 pm

http://www.nodo50.org/gpm.
Dice usted que "Marx, Engels y Lenin no desarrollaron la ciencia de la Historia sólo en bibliotecas -aunque también-, sino que les fue necesario tomar parte en las luchas obreras de su tiempo (...) para acumular la experiencia suficiente que les permitió desarrollar la teoría" Dicho esto así, la verdad a medias que encierra se presta a la nefasta confusión producto del mismo trabajo de pinza que nos tuvo aprisionados también a nosotros hasta no hace mucho. Es cierto que siendo todavía un radical burgués adscrito a la defensa de los intereses progresistas de la burguesía emergente en la Alemania de las primeras cuatro décadas del siglo XIX, Marx empezó a romper con los jóvenes hegelianos de izquierda cuando, como redactor de la Gaceta Renana, pudo comprobar por observación periodística la represión a los miserables viñateros del Mosela y a los ladrones furtivos de leña, condenados por posesionarse ilegalmente de las tierras comunales. Ese hecho alumbró en su conciencia que la supuesta armonía hegeliana entre el Estado y la sociedad civil es falsa; que el Estado como supuesta expresión de la idea absoluta en la Tierra no el que crea la sociedad civil -como planteaba su maestro Hegel- sino al revés, y que la contradicción de los seres humanos escindidos entre ambas esferas de la vida social -como ciudadanos iguales ante la ley y como burgueses enfrentados entre sí- se explica por la existencia de la propiedad privada. Pero no fue sólo por esta experiencia que Marx se hizo comunista, aunque es cierto que le estimuló a ir por ese camino.
Para entonces, profundo conocedor de la Lógica hegeliana, Marx sabía que toda contradicción lleva en sí la necesidad de su resolución, y que la conciencia universal se va haciendo más libre en la medida en que resuelve las sucesivas contradicciones históricas que se le presentan, mediante el descubrimiento de la necesidad que se oculta en cada una de ellas. Y dado que, en este caso, era obligado conocer la necesidad histórica que anida en las contradicciones económicas de la sociedad capitalista, había que pasar por el conocimiento científico del objeto que trata la economía política. El resultado inmediato de esta conclusión fueron los primeros trabajos de investigación económica posteriormente publicados bajo el título de: "Manuscritos económico-filosóficos de 1844", actividad que sólo interrumpió entre 1848 y 1850 -por exigencias de la lucha de clases- así como durante ciertos períodos más o menos prolongados por razones de salud, pero que jamás abandonó definitivamente hasta el fin de sus días.
Ahora bien, puesto sobre el terreno de la investigación acerca de las leyes que presiden el movimiento económico de la sociedad capitalista, sometiéndose al método científico Marx comenzo el estudio de la base material o económica de la sociedad burguesa desentendiéndose por completo de la lucha de clases, como si no existiera. Igualmente consideró constantes otros fenómenos ambientales de la economía política como la oferta, la demanda, la cantidad de dinero y los preciós. Ni qué decir tiene que todo esto no es real. Las leyes económicas del valor y de la acumulación no actúan en estado puro, sino contando con todos esos fenómenos. Tampoco es real considerar la caida de los cuerpos en ausencia de atmósfera. Sin embargo, así procede la física para determinar la ley universal de la gravedad terrestre.
La ley del valor actúa en condiciones siempre volubles de oferta y demanda, con distintas cantidades de dinero en circulación y determinados precios de las mercancías y del dinero que cambian de un momento a otro, situaciones que, a su vez, pueden coincidir o no con conflictos sociales de diversa intensidad y magnitud, así como con determinadas políticas económicas de gobiernos o interferencias de grupos económicos oligopólicos. Todos estos factores, en principio por igual imprevisibles, no anulan la ley económica del valor bajo el capitalismo, pero perturban u obstaculizan su observación.
Como sucede con la gravitación universal, a pesar de los distintos condicionantes la ley económica del valor bajo el capitalismo se cumple en todas partes donde la sociedad esté dividida entre asalariados y capitalistas. Como en la física y en la química (a instancias del microscopio o los reactivos), el método científico para determinar la ley que preside el movimiento económico de la sociedad capitalista, pues, consiste en aislar los elementos más simples, como la mercancía, sobre los cuales esa ley general actúa en su forma más diáfana. Para ello es necesario utilizar la abstracción, prescindiendo de todos los factores perturbadores, esto es, analizando la célula del cuerpo económico bajo condiciones que supongan una situación irreal de equilibrio en el mercado, con precios y masa de dinero en circulación, constantes, sin políticas estatales, gupos de presión ni conflictos de clase. Sólo en semejantes condiciones es posible observar esa ley actuando en su forma más pura. Así ha procedido Marx en los dos primeros libros de "El Capital". Por eso, entre otras cosas, eligió como objeto de su trabajo de campo a Inglaterra, el país capitalista por entonces más desarrollado, sin las interferencias de formas precapitalistas remanentes.
Una vez hecho esto, ya estuvo en condiciones de ir aproximándonos a la realidad, incorporando paulatina y progresivamente al análisis los distintos factores abstraidos al principio, hasta llegar a la representación de la "Ley general de la acumulación" tal y como se manifiesta en la realidad, permitiendo así presentar o exponer el objeto económico como una totalidad no ya caótica sino plena de sentido. Tal es el procedimiento utilizado en el tercer libro:
<<Cuando analizamos las formas económicas (...) no podemos servirnos del microscopio ni de reactivos químicos. La facultad de abstraer debe hacer las veces del uno y los otros. (...)
El físico observa los procesos naturales allí donde se presentan en la forma más nítida y menos oscurecidos por influjos perturbadores, o bien, cuando es posible, efectúa experimentos en condiciones que aseguren el transcurso incontaminado del proceso [de investigación]). Lo que he de investigar en esta obra es el modo de producción capitalista y las relaciones de producción e intercambio a él correspondientes. La sede clásica de ese modo de producción es, hasta hoy, Inglaterra. Es éste el motivo por el cual, al desarrollar mi teoría, me sirvo de ese país como principal fuente de ejemplos. (...)
En sí y para sí, no se trata aquí [en esta obra] del mayor o menor grado alcanzado en su desarrollo por los antagonismos sociales que resultan de las leyes naturales de la producción capitalista. Se trata de estas leyes mismas, de esas tendencias que operan y se imponen con férrea necesidad.>> (K. Marx: "El Capital" Prólogo a la primera edición 25/07/867. Lo entre corchetes es nuestro)
Queda claro que para determinar el movimiento económico de la sociedad capitalista, la práctica teórica científica exige apartar del análisis, entre otros elementos de la realidad, todo conflicto social o político y la correspondiente experiencia personal o colectiva. Sin embargo, aunque parezca paradójico, la comprensión de la ley económica que preside el movimiento del capital, es la guía fundamental y condición básica de toda acción política efectivamente revolucionaria, porque los actos políticos están presididos por intereses económicos, y por la simple razón de que nada que se desconozca puede ser transformado según la necesidad de su desarrollo. Dado que el socialismo nace del vientre del capitalismo, el arte de hacer la revolución consiste en:
1. Estudiar y comprender esta ley general expuesta por Marx en "El Capital";
2. Conocer las condiciones económicas y sociales en que esta ley se manifiesta allí donde nos toque actuar, y,
3. Comprometerse con la lucha que vaya siempre en el sentido histórico resolutorio del desarrollo del ser previsto por esa ley, asumida como guía para la acción política junto con la Memoria Histórica del movimiento revolucionario, todo ello con la finalidad de acelerar y mitigar en lo posible los dolores del parto socialista.
Según este razonamiento, el desarrollo de la teoría revolucionaria en lo que atañe a la base material o económica del sistema capitalista, no depende en absoluto de la lucha de clases ni es necesaria la experiencia personal o colectiva en este terreno de la práctica social, para el resultado científico exacto de las investigaciones. Al contrario, la ciencia económica aplicada a la realidad permite determinar el carácter de la revolución -que depende de la correlación fundamental de fuerzas sociales, dependiente, a su vez, del progreso en la acumulación del capital- y es necesaria también para la consecuente articulación entre táctica y estrategia políticas que dependen también de las situaciones de coyuntura, vinculadas instrumentalmente con la teoría de las crisis económicas.
Otra cosa es el desarrollo de la teoría revolucionaria en el terreno estrictamente político. Aquí ya no estamos en presencia de un objeto de estudio que está frente a nosotros con legalidad propia, que se desenvuelve independientemente del sujeto investigador, como es el caso de la formación de valor, los precios (incluido el salario), el interés, la ganancia o la renta, donde el sujeto científico debe limitarse a reproducir esa realidad reglada objetivamente en su intelecto. Para ejercitar el pensamiento político no sólo hace falta conocer el movimiento económico de la sociedad capitalista en todo momento, considerando esa realidad actual como una condición objetiva y así poder saber cuando está madura para aplicar sobre ella la acción revolucionaria que resuelva ese movimiento en una realidad efectiva superadora. Es necesario pensar tomando como objeto la acción revolucionaria misma.
En este momento, el de la acción política, sólo está en condiciones de investigar para prever con posibilidades de éxito, quien actúa políticamente y forma él mismo parte del objeto investigado. Porque no se trata ya de la acción del intelecto sobre un objeto histórico-natural exterior al sujeto que investiga, como es el modo de producción capitalista, sino de clases sociales en pugna, voluntades políticas colectivas enfrentadas que inciden unas sobre otras. En este plano del pensamiento de un sujeto que, al mismo tiempo actúa políticamente, la experiencia personal, de las distintas organizaciones políticas y, sobre todo, del movimiento asalariado revolucionario en su conjunto, pasada por el filtro de la crítica y la autocrítica de lo actuado constituye el contenido de la memoria histórica, poderoso auxiliar indispensable de la acción revolucionaria convertida así en praxis.
Por ejemplo, cuando entre octubre de 1905 y 1907 debieron decidir sobre si participar o no en cada una de las tres Dumas (parlamentos consultivos) habilitadas por la burocracia zarista durante ese período, Lenin y los bolcheviques sabían que la aristocracia rusa en el poder estaba reeditando la maniobra que la nobleza alemana había ensayado cincuenta y siete años antes. Sobre todo, sabía Lenin por qué y con qué intenciones el aparato zarista ruso "otorgaba" un remedo de constitución liberal a sus súbditos rusos. Sabía que, como en octubre de 1848 en Alemania, lo hacía para atraerse a la burguesía rusa y, a instancias de ella, al sector más atrasado del movimiento proletario, clavando en la oposición la cuña divisionista de las "ilusiones constitucionalistas". Y no es que Lenin supiera todo esto porque era un ser autosuficiente y omnisapiente desde la cuna, o porque tenía informantes inflitrados, sino porque ese hombre fue, en aquél momento, memoria histórica viva, porque antes se había apropiado de ella leyendo a Marx y Engels relatar sus propias experiencias y análisis en aquellos momentos pretéritos decisivos que lo fueron para el curso histórico europeo.
Esperamos haber llegado con usted hasta este punto para estar en condiciones de acordar en que, el arte de conducir la revolución eficazmente, pasa por articular con inteligencia creadora dos conocimientos periciales previos: el de las leyes del capitalismo y el de la história política del movimiento obrero. Ambos conocimientos asumidos como guía para la acción política aplicada a las condiciones de la lucha de clases en cada momento, constituyen la teoría revolucionaria. En el ámbito de la sociedad, la experiencia sin ciencia es ciega, y la ciencia sin experiencia es vacía.
GPM
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
 
Materialismo histórico y lucha de clases del Grupo de Propaganda Marxista
Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» El materialismo histórico
» El materialismo histórico explicado a los obreros (capº 1-2-3). Herman Gorter.
» Realice un análisis del proceso denominado Revolución Bolivariana, usando las categorías del Materialismo Histórico.
» Prosegur, en nuevos máximos históricos
» Atrapan prehistórico pez de más de 12 pies de largo-VÍDEO

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
 :: Debates :: ¿Qué es el marxismo?-
Cambiar a: