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 Aporte teórico del c. Leons, sobre la "Comprensión del Método Dialéctico" - Parte I

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MensajeTema: Aporte teórico del c. Leons, sobre la "Comprensión del Método Dialéctico" - Parte I   Miér Feb 16, 2011 5:49 am

CONTRIBUCION A LA COMPRENSION
DEL METODO DIALECTICO


Prólogo


El siguiente opúsculo tiene por objeto contribuir a la mejor comprensión y aplicación del método dialectico en y para el desarrollo teórico y político proletario.
Ya ha pasado mucho tiempo desde que nos atrevimos a desafiar consciente y radicalmente como clase para sí a toda esta sociedad burguesa; pero menos, ¡quizá mucho menos!, es el tiempo que falta para volver a hacerlo. El futuro nos depara grandes hazañas como clase en sí y para sí; pero para llevarlas a cabo con suficiencia hasta sus últimas consecuencias debemos prepararnos aquí y ahora. Luchar por el futuro es luchar por la gloria emancipadora. Lo mejor del pasado es haber trabajado pensando en el futuro.

Ya han pasado muchos años desde que Marx y Engels ilustraran, en varios de sus trabajos –básicamente de economía política y filosofía–, fragmentos en los que se exponía el significado real del método dialectico en general y del materialismo histórico en particular. Sin embargo, y aunque parezca sorprendente, en la actualidad, el método dialectico no solo no es conocido y aplicado por gran parte de los portavoces más conscientes del proletariado, es decir, por los comunistas, sino que incluso ha sido y es objeto de toda clase de simplificaciones academicistas, por parte de las fuerzas ideológicas y pedagógicas de la burguesía que, lo ha reducido, no pocas veces, al más simple e inofensivo método de la mera descripción cronológica o, en su caso, a una vulgar exegesis de algunos escritos de Marx. Así mismo, los agentes encubiertos de la burguesía, que operan como partidos seudo-obreros, sindicatos y demás organizaciones con barniz clasista, se han encargado de ocultar y tergiversar frente al proletariado, la teórica revolucionaria de emancipación y, por consiguiente, han saboteado la lucha teórica del proletariado. Más toda lucha teórica es una lucha política en tanto se apodera y enciende en las masas.

Pero el trabajo de la lucha teórica, en el presente periodo, no solo es frenado y saboteado por las fuerzas ideológicas de la burguesía o por sus agentes encubiertos, sino que además choca al interior de la misma clase con dos estorbos, hasta cierto punto naturales, de los que debemos desembarazarnos intransigentemente: el primero es la pereza intelectual de la que adolecemos no solo por las condiciones materiales en las que a veces nos encontramos sino por la propia falta de voluntad consciente y enérgica de nosotros mismos para luchar por la revolución; el segundo, es el intelectualismo al que muchas veces se cae por el aislamiento sectario, hasta el colmo de engendrar en el pensamiento “elites intelectuales” para disque el desarrollo de la clase en su conjunto. Semejante tesis debe ser combatida con disciplina y voluntad centralizada en torno al programa comunista de la clase, ya que dicha tesis no expresa sino un retraso en la consciencia colectiva de la clase; un retraso de la inmadurez política de la clase en su conjunto, expresada en una minoría “iluminada”, para hacerse con el poder.
¿Pero cómo podemos desembarazarnos de estos flagelos que bien han de interesarle a la burguesía a que se mantengan? Pues reflexionando colectivamente, es decir, debatiendo. Primero entre las minorías revolucionarias y luego todos como una clase para sí.

Pero debatir planificada y conscientemente implica tener conocimientos previos sobre el tema a debatir y, tener conocimientos previos implica usar un método para conseguirlo. Y exponer este método es lo que precisamente se ha trazado el presente trabajo. Bienvenidas sean pues todas las críticas al presente opúsculo, ya que, como se comprenderá, dicho opúsculo no está completamente acabado ni pretende estarlo en modo alguno, sino que, por el contrario, busca ser el inicio de su desarrollo y superación dialéctica en y por la clase.
Para terminar, solo unas palabras para evitar posibles equívocos e incomprensiones que bien han de tenerse en cuenta: El criterio para atribuir a un concepto, idea o pensamiento una verdad objetiva no es un asunto idealista sino dialectico-materialista.

Leons
07 de febrero de 2011


I
LA DIALÉCTICA


El movimiento y la transformación de todas las cosas de la naturaleza y el pensamiento se rigen por las leyes generales de la dialéctica. Cada ser en y para el universo, la historia y el propio pensamiento, aparece en un primer momento como ser en sí, es decir, como producto de la concentración estructural de determinadas fuerzas “exteriores”, en un punto situacional, que le dan forma existencial al ser. A partir de esta forma existencial el ser se desarrolla como ser para sí en base al impulso de las interacciones (contradicciones) de sus propias fuerzas internas hasta llegar a la fase final de su desarrollo cualitativo, en la que podrá ser por sí mismo y reafirmarse, consiguientemente, a sí mismo en “otro” ser, pero sobre una base de forma y fuerza superior de la que partió al inicio de su primer ciclo de desarrollo.
La dialéctica, es decir, la dialéctica-materialista es la ciencia del método lógico del desarrollo que estudia y comprende las leyes generales que rigen el movimiento de los fenómenos de la naturaleza y el pensamiento.

La dialéctica pues, en tanto ciencia, es el reflejo y concatenación racional –en la mente– de estas mismas leyes generales que rigen el movimiento y desarrollo de los seres que se desenvuelven en la realidad. Así mismo, tiende siempre a volver a la realidad de un modo racionalmente superior del que partió. “Todo lo real es racional, y todo lo racional es real”(1)

Las leyes generales de la dialéctica, se abren paso por sí mismas para resolver las contradicciones inherentes al desarrollo del ser y, nos muestran que: los cambios producidos en todas las cosas no se realizan de forma anárquica y sin sentido lógico, sino que, por el contrario, siguen un camino tendientemente a ser planificado, lógico, ordenado, estructurado y sistematizado; así mismo, nos muestran que todo este desarrollo y devenir surge y emana de una relación de fuerza interior o esencia que esta al interior de la cosa o ser.

En este caminar, movimiento o devenir, todos los seres pasan por diversas fases o etapas de desarrollo que en un momento dado fueron posibles y que luego se tornaron necesarias. Avanzan, no solo abriendo sus propios espacios sino también sus propios tiempos, durante cada ciclo existencial, en los que van desarrollándose, de lo inferior a lo superior hasta el momento en que deberán perecer y dar paso a seres nuevos con esencias nuevas, es decir: “Todas las fases son necesarias, y por tanto, legítimas para la época y para las condiciones que las engendran; pero todas caducan y pierden su razón de ser, al surgir condiciones nuevas y superiores, que van madurando poco a poco en su propio seno; tienen que ceder el paso a otra fase más alta, a la que también le llegará, en su día, la hora de caducar y perecer.”(2)

Como estrellas fugaces que viajan por el “infinito” espacio; así cada ser viaja con su finitud, como ave libre de “toda” determinación, por y entre el infinito océano de la existencia universal.

En este viaje existencial, que es un viaje en espiral, todo ser o cosa de la naturaleza y el pensamiento, se desarrolla a través de diversas expresiones o formas que se van concatenando entre sí. Se desenvuelven como un todo y uno al mismo tiempo, porque su esencia es la misma en todas las formas cualitativas que adopta (por decirlo así) de una en una. Así también, todo lo que en un momento fue posible por las condiciones de una situación particular y, que, se torno necesario por la acción del propio devenir del ser, será un día real. Del mismo modo, todo aquello que es racional para el hombre porque existen las condiciones que lo hacen posible y porque la necesidad así lo exige, llegara un día a ser real. Las condiciones materiales que se desarrollaron al interior del capitalismo hacen posible el comunismo y la fuerza revolucionaria que lo hará efectivo vendrá de la necesidad de una clase de desembarazarse de todo el orden existente. El proletariado.

La dialéctica, en tanto conjunto de leyes generales que rigen el desarrollo real de todos los seres. Fecunda y da forma a los pensamientos de los hombres y a la dialéctica que se reproduce en ellos en forma de ciencia. Éstos últimos buscan hacerla suya y sin darse cuenta terminan siempre siendo suyos. Por eso, la dialéctica, en tanto ley del desarrollo real es también a un tiempo ley del desarrollo racional del ser humano. De ahí que cuando se racionalizo (científicamente) a las leyes generales de la dialéctica, en el pensamiento, se llego a afirmar que: “La dialéctica no es, empero, más que la ciencia de las leyes generales del movimiento y la evolución de la naturaleza, la sociedad humana y el pensamiento.”(3)

Por tanto, la dialéctica, en tanto ciencia del método lógico del desarrollo; no desarrolla a partir de si a las leyes generales de la dialéctica, sino al contrario, son las leyes generales de la dialéctica las que se desarrollan y reproducen, en el pensamiento, en forma de ciencia del método lógico del desarrollo.
Pero estas leyes dialécticas que rigen el movimiento general y real de todo ser, se distinguen de aquellas expresiones suyas que, bajo diferentes condiciones, adoptan diversas formas y se muestran como leyes particulares para el desarrollo particular de cada ser. “Las leyes naturales jamás pueden suprimirse. Lo único que puede variar en situaciones históricas distintas, es la forma en que esas leyes se abren paso. Y, en una sociedad en que la interdependencia del trabajo social se hace valer mediante el cambio privado de los productos individuales del trabajo, la forma en que esa distribución proporcional del trabajo (social) se impone, es precisamente el valor de cambio de estos productos. La ciencia (crítica de la economía política) consiste en investigar cómo se impone la ley del valor (a través del valor de cambio en la sociedad capitalista)”.(4)

Por tanto, todo ser particular que se abre paso en el espacio-tiempo “absoluto” del universo por la fuerza de las leyes generales de la dialéctica, simultáneamente, abre su propio espacio-tiempo particular regido e impulsado por sus propias leyes particulares que lo hacen devenir en, para y por si mismo.



II
LAS LEYES DE LA DIALÉCTICA


Para comprender la dialéctica, como ciencia del método lógico del desarrollo, primero habrá que comprender la misma dialéctica, que es su fuente objetiva y que rige la generación, desarrollo y extinción de todo ser de la naturaleza y el pensamiento. En ese sentido, la dialéctica real puede ser esquematizada, en base a sus leyes generales, de la siguiente forma:
Ley de génesis

La génesis de todo ser particular, es decir, el primer principio de la cadena de ciclos existenciales de todo ser particular. Se produce por la fusión gradual de determinadas fuerzas condicionantes –cualitativamente heterogéneas– en un punto situacional del espacio-tiempo universal. Dichas fuerzas convergen en proporciones cuantitativamente diferentes hasta alcanzar un equilibrio de fuerzas que es “contenido” en el punto situacional. A partir de este momento se da origen a un existente tosco y sin delimitación propia, es decir, a una existencia contingente.
Pero luego, según esta existencia contingente va siendo envuelta por las fuerzas condicionantes que le dieron un origen, va estructurando en su “interior” a las fuerzas “exteriores” que la condicionaron hasta llegar a convertirlas en fuerzas propias o interiores del nuevo ser que comienza a aparecer precisamente a través de la corteza y/o estructura material del existente que comienza a devenir de contingente en efectivo. Este aparecer pasivo del ser se desarrolla pues según se desarrolla sus fuerzas condicionantes internas, es decir, su esencia.

Ley del impulso interactivo

Una vez que el ser haya controlado su estructura existente. En su interior, las reminiscencias de las fuerzas externas, que contribuyeron a estructurarlo, primigeniamente, pasaran a formar parte de las fuerzas internas del nuevo ser y, no podrán afluir y refluir si no es al interior de este mismo ser particular que apareció y que comienza a formarse. De las interacciones de estas nuevas fuerzas internas, cuyas materias primas pueden y deben venir del exterior, especialmente durante el proceso de génesis, se producen, a modo de síntesis, las primeras “unidades” realmente propias del ser que irán dándole una primera forma de existencia propia y, con lo que éste, devendrá en sí, es decir, en ser en sí, ya que desarrollara, paralelamente a este proceso existencial autónomo, la efectividad interna de su esencia.

El aumento o desarrollo cuantitativo de estas “unidades” irán estructurando poco a poco a las que serán las particularidades internas del ser en sí. Estas interacciones (contradicciones) producidas en el ser en si constituyen pues su esencia o relación de fuerza interior y, son el motor que impulsa su desarrollo desde interior.
Ahora bien, esta esencia, o relación de fuerza interior, del ser, no solo produce, desde un punto de vista cuantitativo, nuevas “unidades” que darán origen a nuevas interacciones y éstas a nuevas “unidades”, y así sucesivamente; sino que constituyen la relación en la que se forma, aparece y reaparece, de forma pura, la esencia del ser cuando aun es en sí, ya que cuando devenga en ser para si dicha esencia o relación de fuerza interior quedara escondida (por así decirlo) en las nuevas relaciones que nacerán con motivo del desarrollo estructural del ser en su conjunto. De ahí que: las relaciones más abstractas y simples, que se hallan ocultas en las relaciones más concretas y complejas, solo llegan a ser inteligibles una vez que existe la necesidad de comprender a esas relaciones más concretas y complejas.

Ahora también, el hecho de que esta relación de fuerza interior, que impulsa el desarrollo del ser, se mantenga a lo largo de este desarrollo bajo diversas formas, casi siempre contradictorias. Ha dado paso a que se denomine a la presente ley, simplificada y abstractamente, como la de la “Unidad y lucha de contrarios.”
Ejemplos en los que se muestra la presente ley del desarrollo pueden ser citados entre otros los siguientes: La relación (interacción) entre macho y hembra para la producción de crías e impulsar de ese modo el desarrollo cuantitativo su población; La relación entre la fuerza de trabajo asalariada y el capital para producir plusvalía e impulsar de ese modo la reproducción y crecimiento cuantitativa del capital.

Ley del desarrollo cualitativo

Cuando el desarrollo o aumento cuantitativo –de las “unidades” internas del ser–, llegue a un nivel determinado, un cambio cuantitativo significara simultáneamente un cambio cualitativo de las relaciones hasta entonces reproducidas. Es decir, el ser en su conjunto –o una parte de él– se transformara, cualitativamente, en algo diferente y superior a lo que era antes. De esta forma comenzarán a abrirse las fases en las que se irán desarrollando las diferentes estructuras y formas, globales y especificas, del ser.

Los cambios globales en el ser –o en una parte especifica de él– según esta ley de desarrollo cualitativo, en modo alguno implican una alteración en la esencia del ser, solo significa que se han generado nuevas relaciones o estructuras cualitativamente diferentes al interior del ser. Estas formas cualitativamente diferentes que se desarrollan a modo de fases constituyen el ser para sí de la esencia del ser. Y se dice para sí porque una vez que el ser haya realizado todas sus formas y pasado por todas sus fases, cualitativas de desarrollo, podrá expresarse por sí mismo, es decir, podrá expresar su fuerza esencial interna en el exterior.

Ahora bien, si una forma que expresa un cambio cualitativo al interior del ser, se compara, a través de una relación, con otra forma que esta también al interior del ser, se lograran hacer nítidas gradualmente relaciones más profundas, que antes no se percibían con toda claridad. Hasta llegar a identificar a la esencia o relación de fuerza interior del ser en general; pero solo desde el interior del ser, ya que desde el exterior, el ser no podrá aun manifestar por si mismo su esencia, debido, precisamente, a que no desarrollo aun todas las formas cualitativas ni paso por todas sus fases para sí.

Esta ley dialéctica del desarrollo puede apreciarse en cambios cualitativos como: La formación de diferentes modos de producción, basados esencialmente en la relación de propiedad privada, para el desarrollo de la sociedad mercantil en general; Los cambios operados en la psique del ser humano, basados esencialmente en el yo, para el desarrollo de la personalidad; Los cambios cualitativos-estructurales operados al interior de la clase proletaria, es decir, los cambios por los que una parte de la clase se convierte, a través de la reflexión y el debate, en una parte consciente de la clase formando órganos políticos en y para la clase en su conjunto.

Ley de reafirmación o de la negación de la negación

Cuando el ser culmine con sus formas cualitativas y pase por todas sus fases de desarrollo, es decir, cuando haya culminado el desarrollado de sus seres para sí. El ser llegara a ser plenamente por sí mismo, es decir, llegara al estadio en que será capaz de crear, con sus propias fuerzas internas, los elementos necesarios para el nacimiento de nuevos seres con esencia igual a él.

En esta forma y fase desarrollada, el ser será pues capaz de expresar su esencia, o relación de fuerza interior, hacia el exterior por sí mismo. Pero al expresar dicha esencia no lo hará como una relación de fuerza interior, sino como una fuerza unitaria de su ser hacia el exterior.

Cuando esta fuerza unitaria se relacione, en el exterior, con otras fuerzas (provenientes del interior o exterior del ser), dicha fuerza unitaria o exterior se convertirá en una fuerza fundamental, ya que como fuerza en el exterior será capaz de crear las condiciones para el fundamento de nuevos seres esencialmente iguales al ser. Ahora, la fuerza unitaria en el exterior se convertirá en fundamento propiamente dicho cuando, junto a otras fuerzas fundamentales, comience a estructurar la existencia de un nuevo ser con esencia igual al ser. El fundamento del ser no es pues sino la materialización estructural de la esencia del ser en “otro” ser en el exterior.

Al reproducirse un “nuevo” ser con esencia igual y, consiguientemente, con estructura o forma similar a la del ser que lo engendro: desarrollase la reafirmación del ser en la estructura de “otro” o “nuevo” ser. El desarrollo de la reafirmación del ser es, pues, la reafirmación de un mismo ser, en esencia, inter-generacional ya que habita en más de una existencia generacional del ser.

Por tanto, que el ser se haya reproducido, no significa sino que se ha reafirmado en su relación de fuerza interior, es decir, en su esencia. Pero esta reafirmación no se hace sino negando la forma o fase desarrollada del ser que había negado a su vez a las formas o faces de su desarrollo. Es decir, en la reafirmación o negación de la negación del ser: la primera forma de desarrollo del ser de un segundo ciclo suyo, niega a la ultima forma desarrollada del primer ciclo suyo que, había negado a su vez a las formas de desarrollo de ese primer ciclo suyo. O sea, el ser en sí del segundo ciclo niega al ser por si del primer ciclo que había negado a los seres para sí del también primer ciclo. Ahora esta negación de la negación del ser no se da solo en dos ciclos, sino en una cadena de ciclos en espiral que van de lo inferior a lo superior. Por tanto, “En la dialéctica, negar no significa simplemente decir no, o declarar inexistente una cosa, o destruirla de cualquier modo… No sólo tengo que negar, sino que tengo que superar luego la negación. Tengo, pues, que establecer la primera negación de tal modo que la segunda siga siendo o se haga posible.”(5)

La negación de la negación del ser expresa pues el inicio de un nuevo ciclo generacional del ser sobre una base superior.

Por tanto, el ser, desarrollado de esta forma, es decir, de acuerdo a su esencia y no tanto a su apariencia cíclica, podrá reaparecer, una y otra vez, durante todo un periodo inter-generacional en el espacio-tiempo universal. Dicho reaparecer o reproducción generacional se desarrolla a lo largo de una concatenación de reafirmaciones de lo inferior a lo superior que van dando forma al desarrollo en espiral.

Es decir, que la negación de la negación del ser, o lo que es lo mismo, la reafirmación en lo que el mismo era, se hace siempre sobre una base superior a la del inicio de su ciclo anterior.

Por tanto, el ser propiamente dicho, es decir, el ser en sí, para sí y por sí se desarrolla no solo a lo largo de un ciclo estructural, sino a través de varios ciclos generacionales que irán encadenándose unos a otros hasta formar una espiral de desarrollo inter-generacional.

Entonces ¿Qué es el ser? Pues nada más que una esencia o relación de fuerza interior que al ser, es decir, al impulsar su estructura cuantitativa, cualitativa, generacional e inter-generacional, es.

Por eso es que un ser, cosa, fenómeno, etc. jamás cambiara ni real ni verdaderamente, a pesar de que pueda hacerlo aparentemente, en tanto no cambie su esencia. Los hombres, las sociedades y el mundo en general, en tanto estructuras, son pasajeros en el tiempo de la esencia, pero ésta perdura a lo largo de ese tiempo.

La expresión de esta ley del desarrollo puede observarse en:
La reafirmación de una primera forma viva en sí (hijo recién nacido por ejemplo) a través de la negación a la última forma viva por sí (padre en acción por ejemplo) que había negado a su vez a las formas vivas para sí (que van del hijo recién nacido que fue al padre en acción que se convirtió por ejemplo). ¿Pero cuál es la esencia en este proceso que puede extenderse “indefinidamente”? Pues no el hombre, sino la especie viva que toma forma en el hombre por ejemplo. La esencia del hombre es otro tipo de relación de fuerza interior que impulsa su desarrollo a lo largo de su existencia histórica. El trabajo.

La reafirmación de las semillas, en tanto primera forma (ser en sí de la esencia de la planta), a través de la negación a la ultima forma desarrollada del fruto de la planta (ser por sí de la esencia de la planta) que había negado a su vez a todas las formas de desarrollo de la planta (seres para sí de la esencia de la planta).
La reafirmación de las relaciones de posesión colectivas (de la futura sociedad comunista) en tanto forma de la esencia de las relaciones de producción, a través de la negación a las ultima forma de relaciones de posesión privadas (de la sociedad mercantil) que negaron a las relaciones de posesión colectivas (del comunismo primitivo).

Ley de la fisión extintiva

Cuando el desarrollo inter-generacional en espiral de un ser llega a un punto situacional determinado, en el que su esencia o relación de fuerza interior se entremezcla con otras esencias, el ser comenzará a transformarse en algo esencialmente diferente a lo que era y, paulatinamente, deja de ser.

El ser, o mejor dicho la esencia del ser, se fisionara lentamente en o con otros seres de esencias diferentes a él que surgieron o no a partir del ser en extinción.
Esta transformación, que no es tanto para el desarrollo del ser inter-generacional sino para el desarrollo puro y simple de la existencia de la esencia o relación de fuerza interior universal (materia), se desarrollara a lo largo de los últimos ciclos de reafirmación del ser y, por tanto, a través de las formas o estructuras en si para sí y por si. Entonces, cuando la esencia del ser deje de desarrollarse en el espacio-tiempo “absoluto” universal, simultáneamente, comenzara a cerrar de a poco su propio espacio-tiempo particular.

El ser pues dejara de ser, es decir, dejara de ser movido, impulsado, desarrollado e incluso transformado por su propia relación de fuerza interior. Es decir, su esencia, que impulso el desarrollo de sus primigenias y consecutivas “unidades”, sus diferentes formas cualitativas específicas y globales y, sus ciclos en espiral, habrá muerto infinitamente en tanto ser particular.

El ser, pues, se habrá extinguido en sí, para sí y por sí.
Sin embargo, esta extinción no será sino un nuevo comienzo del infinito proceso del aparecer y perecer; del infinito proceso que va de lo inferior a lo superior hasta el fin del universo (¡Si es que existe un fin!); de la dialéctica real que rige el “infinito” espacio-tiempo universal.

Por tanto, todo aquello que se extinguió dialécticamente, es decir, que se extinguió para crear las condiciones de génesis de nuevos seres, nos muestra que: La realidad es en tanto es realización. Tal fue el caso de determinadas especies en la naturaleza o de determinadas ideas en la historia de los hombres que se desarrollaron y se formaron a lo largo de ciclos generacionales hasta que finalmente dejaron de ser paulatinamente, en tanto esencias, y se extinguieron por completo para dar paso a nuevas especies o ideas que hoy son parte del mundo.

Ahora bien, algo importante que señalar. Un ser particular es casi siempre y de forma simultánea: un ser general para otros seres particulares y, un ser específico de otro ser particular; por lo que varias leyes pueden mostrarse simultáneamente en un mismo espacio-tiempo, o sea, en un ser.

Finalmente, las leyes particulares que emanan de las interacciones (contradicciones) de la esencia de un ser particular y que rigen su desarrollo en, para y por si a lo largo de varios ciclos en espiral, no son sino una forma particular en las que se expresan las leyes generales de la dialéctica universal.


Notas:

(1) G.W.F. Hegel: Filosofía del Derecho. Prefacio.
(2) F. Engels: Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana. Punto Primero
(3) F. Engels: Anti-Dühring. Sección Primera, Capitulo XIII
(4) K. Marx: Carta a Kugelmann del 11 de julio de 1868. Lo entre paréntesis mío
(5) F. Engels: Anti-Dühring. Sección Primera, Capitulo XIII
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